La representación como interpretación: Pensar la arquitectura más allá del dibujo


Tanyshka N. Mercado, Tania Ojeda, Andrea Gonzalez, Johann S. Vila 



                                                 La Sagrada Familia, Antoni Gaudí 

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"Todo antólogo crea la ficción de un orden: aquello que incluye convoca, presupone, simula y trampea aquello que dejó fuera. El instrumento para crear esa ficción del todo a base de partes aisladas es la categorización. Una vez se establece un sistema de categorías, basta un número reducido de ejemplos para convocar el "todo"... La trampa se ve en que el mundo, así tal cual, no está dividido. De ahí la ficción: el observador decide qué elementos del paisaje de eventos son los más significativos y de ahí "infiere" sus sistemas. El issue es el ejercicio de selección... En ese sentido, la mirada misma, educada por la cultura, asume las categorías que ésta le da, asume un lenguaje ya consabido, aplica lo sabido - consciente o inconscientemente -. El reto está en ver las fisuras de esa ficción, su carácter parcial, oneroso, sobre lo real. El gesto de la inventio es proponer nuevas categorías, trabadas en una gracias a una juiciosa selección de partes. Q ue nos haga un cuento nuevo, un cuento inédito". 

- Lilliana Ramos Collado, 2011

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"Pensar, mirar, dibujar, construir... la arquitectura plantea un traspaso del campo abstracto a un tejido material. Puesto que no conocemos la realidad sino la realidad sometida a nuestro modo de interrogarla, la representación, asociada a esa transferencia de información, necesita de cierta síntesis y edición. ¿Cómo evitar una representación insdiscriminada, y producir en vez herramientas que permitan elaborar pensamientos?"

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A veces pensamos que dibujar o diseñar en arquitectura es simplemente representar lo que vemos, pero estas citas hacen evidente que no es tan simple. La primera plantea que todo acto de pensar, mirar o dibujar ya implica una selección; no vemos la realidad completa, sino una versión filtrada por nuestra forma de entender el mundo. Por eso, representar no debería ser un acto automático o mecánico, sino una herramienta para pensar mejor. No se trata de dibujar por dibujar, sino de hacerlo con intención, sabiendo que cada línea deja algo fuera.

La segunda cita lleva esta idea aún más lejos y la vuelve más crítica. Nos dice que cada vez que organizamos o clasificamos algo, en realidad estamos inventando una especie de “historia” sobre el mundo. Las categorías que usamos —aunque parezcan objetivas— son decisiones nuestras, influenciadas por la cultura, la educación y lo que creemos importante. Es decir, no solo representamos la realidad: también la reinterpretamos y, en cierto modo, la construimos.


                                                                    Distintas tipologías dentro de la arquitectura

Al contrastarlas, la primera cita parece más enfocada en el proceso y la responsabilidad de representar, mientras que la segunda cuestiona profundamente las bases de esa representación. Una propone ser más conscientes y cuidadosos al momento de dibujar o pensar; la otra nos recuerda que, incluso siendo cuidadosos, nunca dejamos de estar creando una versión parcial del mundo. Juntas sugieren que el verdadero reto no es alcanzar una representación “perfecta”, sino reconocer sus límites y usarla como una herramienta crítica y creativa.

En el fondo, ambas ideas invitan a cambiar la manera en que vemos la arquitectura: no como una disciplina que reproduce la realidad, sino como una que la interpreta constantemente. Y tal vez ahí está lo más interesante: en aceptar que cada proyecto, cada dibujo y cada categoría es una oportunidad no solo para mostrar el mundo, sino para imaginarlo de otra manera. Hoy en día tenemos muchas herramientas a nuestro alcance para lograr una mejor lectura en cuanto a la representación gráfica.

Ambas citas nos llevan a entender que la arquitectura no consiste en representar una realidad objetiva, sino en interpretarla a través de decisiones conscientes que siempre implican selección y exclusión. Mientras la primera resalta la importancia de usar la representación como una herramienta crítica para pensar, la segunda nos recuerda que toda forma de organizar el mundo es una construcción parcial influenciada por nuestra cultura y percepción. Juntas, plantean que el verdadero valor de la arquitectura no está en buscar una verdad absoluta, sino en reconocer sus límites y asumir el acto de diseñar y representar como una oportunidad para cuestionar, reinterpretar y proponer nuevas maneras de entender la realidad.


          Sinagoga Hurva, Louis Kahn                                                                    Sinagoga Hurva (presente)

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